
Recientemente se descubrió que la coqueta cresta corta, en peligro crítico de extinción, utiliza más tipos de hábitat de lo que se creía. Foto de Greg Homel.
Los en peligro crítico de extinción Coqueta de cresta corta, Lophornis brachylophus, se encuentra en hábitats más diversos de lo que se pensaba anteriormente y se encontró en algunos lugares nuevos, según una nueva investigación que salió en enero de 2020. Un equipo dirigido por el Dr. Carlos Almazán de la Universidad Autónoma de Guerrero descubrió que este colibrí, que se encuentra solo en la Sierra de Atoyac en Guerrero, México, se encuentra en bosques semicaducifolios y bosques nubosos con pinos.
Esta es la primera vez que se detecta la especie en bosques con pinos y se descubrieron nuevas ubicaciones dentro de su distribución en este Alianza para la Extinción Cero Sitio AZE. (La coqueta es la razón por la que la Sierra de Atoyac se incluye como sitio AZE, un área de conservación de la biodiversidad que alberga una o más especies extremadamente amenazadas que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra).
La investigación orientará los futuros esfuerzos de conservación para salvar a la coqueta y su hábitat, acciones que se necesitan con urgencia dado que la especie solo se conoce en un área extremadamente pequeña que se está degradando rápidamente.
Con el apoyo de American Bird Conservancy (ABC), el equipo de Almazán ha estado investigando la coqueta durante más de un año como parte de un estudio para aprender más sobre la ecología básica y la distribución geográfica del ave, y para llegar a las comunidades locales sobre la conservación de su hábitat.

Recientemente se observó y documentó que las coquetas de cresta corta perforan la fruta para acceder al néctar. Foto: Miguel Ángel Pañaloza.
Un proyecto de seguimiento se basará en este trabajo para involucrar a las autoridades locales. ejidos, Comunidades que combinan el uso de la tierra comunal e individual bajo el sistema tradicional mexicano de tenencia de la tierra. Se espera que estos esfuerzos resulten en áreas protegidas voluntarias que protejan el hábitat de la coqueta. Este proyecto, que incluye tanto al equipo de Almazán como a la ONG local Instituto para el Manejo y la Conservación de la Biodiversidad (INMACOB), también trabajará con las comunidades para desarrollar proyectos generadores de ingresos que les brinden sostenibilidad financiera, a la vez que reducen la presión sobre los hábitats donde habita la coqueta.
“Es un proyecto ambicioso”, señala Amy Upgren, responsable del proyecto en ABC. “Pero si podemos asociarnos con ejidos ”Al crear con éxito áreas protegidas y al mismo tiempo fomentar oportunidades de generación de ingresos, se mejorarán las perspectivas a largo plazo tanto para las personas como para la coqueta de cresta corta”.”
La investigación condujo a otro descubrimiento interesante: el equipo observó que el diminuto colibrí perfora la fruta para acceder al néctar.
“Todavía estamos aprendiendo mucho sobre la coqueta”, señala Almazán, “y esperamos seguir colaborando con ABC para estudiar y conservar esta importante especie”.”



