
Una doble amenaza
Amenaza de ingestión
La ingestión de plástico representa una grave amenaza para las aves marinas, provocando obstrucciones en el sistema digestivo y afectando las funciones renales y endocrinas, lo que puede resultar fatal. La mayoría de las pardelas, albatros, petreles y paíños poseen un olfato excepcional que les permite encontrar alimento en vastas extensiones de mar abierto. Atraídas por olores engañosos que imitan el aroma de la comida, estas aves ingieren trozos de plástico —tanto grandes como pequeños— e incluso los regurgitan para sus crías. La ingestión de plástico las distrae de su alimento y puede suponer una amenaza mortal.
Riesgo de enredo
Los plásticos filamentosos, como los hilos de pesca y las redes, pueden enredarse en el cuerpo de las aves y limitar sus movimientos. Diseñados para ser transparentes en el agua, los hilos de monofilamento y las redes las enredan al usarse para pescar, y durante años si se desechan o se dejan en el agua. Muchas especies se sienten atraídas por los plásticos filamentosos como posible material para sus nidos. Una vez en el nido, este plástico enredado representa una amenaza tanto para las aves adultas como para sus crías.



