Pájaros. ¿Por qué pájaros? ¿Cómo nos obsesionamos tanto con ellos? A menudo me pregunto cómo llegué a obsesionarme tanto con los pájaros. ¿Por qué no con los aviones, los bolos o la lucha libre profesional?
Bueno, creo que hay algo primordialmente satisfactorio en una conexión con la naturaleza que trasciende el ámbito humano. Poder ponerle nombre a un ave, reconocer su patrón de vuelo y... conoce su edad y Hacia dónde va crea una conexión poderosa con el planeta que se siente más profunda y más auténtica que coleccionar sellos postales o recuerdos (que son divertidos y también hago).
La vida moderna se ha distanciado muchísimo del mundo natural. Gran parte de lo que experimentamos proviene de terceros: la televisión, la radio o (ahora sobre todo) nuestros teléfonos. Es muy refrescante ver a un águila pescadora zambullirse en busca de un pez o a un ampelis americano atrapar bayas.
Creo que las cosas simples son las que me traen más alegría. Considere una curruca, Por ejemplo: un ser diminuto sin necesidad de dinero, ropa ni complicaciones. Sin embargo, la vida de esta ave es tan compleja: una vasta migración de ida y vuelta, una lucha por sobrevivir contra lo que parecen enormes adversidades, y, sin embargo, una férrea voluntad de volar miles de kilómetros prácticamente en solitario por terreno desconocido. Y sin red de seguridad. Estas son algunas de las cosas que me maravillan cuando veo un ave silvestre.



