“Ese pájaro tan especial, que siempre ha estado en nuestra comunidad, lo conocemos desde niños, aunque no sabíamos que se llamaba Palkachupa”, dice Eduardo Cuajera Cordero, líder indígena de la comunidad Leco de Chirimayo en Apolo, Bolivia. Para él, como para muchos en su comunidad, el Palkachupa Cotinga La Phibalura boliviana no siempre fue una especie extraordinaria. De niño, la conocía como awicha pesco —"pájaro viejo" en quechua— por su dulzura. "Éramos traviesos de niños y con una flecha, con una piedra, queríamos exterminarla, pero con esa inocencia, sin saber que era un ave muy importante en nuestra comunidad".“
Todo cambió cuando Asociación Armonía Llegó con noticias: Esta pequeña ave, con su larga cola ahorquillada y su llamativo plumaje amarillo y negro, es endémica de Apolo (norte del departamento de La Paz, Bolivia). Redescubierta en el año 2000, la cotinga de Palkachupa se enfrenta ahora a un alarmante declive. población estimada de alrededor de 1.900 Con individuos y una distribución restringida a 1.800 kilómetros cuadrados (1.118 millas), su supervivencia depende de un único aliado: las comunidades que comparten su hábitat.
En este contexto, la palkachupa se destaca como una de las aves amenazadas de Bolivia, cuyo hábitat se encuentra en el mapa de Áreas Clave para la Biodiversidad (ACB) dentro de un área prioritaria identificada por Conserva Aves. Liderada por American Bird Conservancy (ABC), Audubon, BirdLife International, Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC), Conserva Aves es una iniciativa hemisférica que promueve la creación de 100 o más nuevas áreas protegidas subnacionales. En Bolivia, la iniciativa trabaja para proteger más de 700.000 hectáreas (1,7 millones de acres), incluido el hábitat de la palkachupa.
La misma región también alberga al Inti Tangara (Heliothraupis oneilli), una especie descubierta en 2021 y recientemente evaluado por Armonía, que propone su reclasificación como Vulnerable debido a la disminución de su población y la acelerada pérdida de hábitat. La protección de este territorio no solo contribuye a la conservación de estas especies únicas, sino que también fortalece los esfuerzos para salvaguardar la extraordinaria biodiversidad de un país que se encuentra entre los 20 con mayor biodiversidad del mundo, pero donde una de cada diez especies enfrenta algún grado de riesgo de extinción.